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He vuelto a fumar. Cómo afrontar una recaída.

Claudia Souza. Educación emocional 0 Opiniones

En Cómo dejé de fumar pudiste comprobar que con una decisión firme y un propósito constante, podemos conseguir abandonar el tabaco y recuperar no solamente la salud sino la confianza y la autoestima, nuestra valía como seres íntegros y responsables.

Pero qué pasa si has recaído y estás fumando otra vez?

Ya te habrás dado cuenta de que un sólo cigarrillo (sólo ese que no te haría daño pues es sólo uno y sabe tan mal) te ha llevado a querer otro después de un tiempo y así comenzaste la rueda que te convierte nuevamente en fumador. Un fumador con sentimiento de culpa, con más autodesvalorización que antes y con una sensación mucho más fuerte de incompetencia e incapacidad personal. Puede que incluso te estés engañando al pensar: “dado que he caído otra vez, volveré a planificarme sin problemas para volver a dejarlo." 
Pero de eso hace tiempo, no lo dejaste inmediatamente enseguida de haberte enganchado. Por eso digo que engañándote: porque volviste a encontrar el “placer” y te apetecía “disfrutarlo” un poco más para luego intentar limpiarte más adelante. 
La nicotina es lo que tiene, que produce adicción. Tu mente puede disfrazar esa adicción con mil justificaciones, la realidad es que la nicotina nos vuelve adictos. Pero también sabes que las adicciones se rompen, sólo necesitamos tenerlo claro, querer hacerlo y la determinación a conseguirlo, como en todo proyecto.

He de decirte que aunque hayas vuelto a“engancharte”, no está todo perdido, tampoco tú eres un perdedor. Ahora estás más fuerte para volver a intentarlo, más convencido y sabes más cosas. Por ejemplo, todo lo que puedes hacer para no caer en los mismos errores.
Seguramente tendrás un cierto historial de “desenganche”, es decir, lo habrás intentado varias veces. Utiliza toda esa información que sólo tú sabes a tu favor. Hay ciertos patrones en los fumadores, pero las excusas que nos ponemos y los errores que nos hacen volver a fumar no siempre son comunes. Las reacciones de tu cuerpo tampoco, por eso digo que sólo tú conoces mejor que nadie tu organismo, tu mente y tus emociones.

Ya sabes que con lo que más tendrás que lidiar al principio es con la ansiedad. Y la ansiedad repercute en ti de una forma que sólo tú sabes. Te da por comer? Te vuelves agresivo e irritable? Te tientas con fumar al salir a la calle? Te tientas al beber alcohol o café?

Quiero decir con esto que escuches a tu cuerpo. La ansiedad pasará, pero debes estar listo para enfrentarla con tus propios recursos y según tu propia experiencia. No hay un manual de instrucciones certeras para todos y cada uno. 
Por ejemplo, yo elegí una etapa de relax en mi vida para dejar el tabaco y me funcionó muy bien pues sentía que tenía tiempo para cuidarme y atender a ese asunto con prioridad. Pero hay quien recomienda que se elija una etapa de mucho estrés puesto que si eres capaz de soportar el estrés añadido de la retirada de nicotina, tendrás más probabilidades de éxito.

En “Es fácil dejar de fumar si sabes cómo” (yo recomiendo su lectura igual que toda aquella lectura que ayude con el objetivo) el autor sostiene que sigas con tu vida y tus salidas sociales. A mí no siempre me funcionó. En los intentos que tuve a lo largo de los años me daba cuenta que ver a otros fumando a mi lado –hablo del primer tiempo al dejarlo- a mí no me ayudaba en absoluto. Dicen que la ocasión hace al ladrón, no? Para qué exponerse entonces a situaciones que pueden propiciar las recaídas?
Por supuesto hablo del primer tiempo, cuando eres un reciente exfumador. Y hablo de mi experiencia. Por eso insisto en que la que vale es la de cada uno.

Ya sabes también que es cuestión de un cambio de hábitos acompañando tu decisión de ser una persona oxigenada. Y como decía antes, si tiendes a comer más por la ansiedad y como consecuencia engordas , toma tus propias medidas. Medidas que a ti te funcionen. Puede ser no tener a mano alimentos calóricos como dulces, panes, fiambres, etc.  Y sí disponer de zanahorias, manzanas, infusiones, etc. Igual que retiraste ceniceros y cajetillas de tu casa, también puedes retirar galletas, bollería y todo lo que haga que arrases la despensa buscando algo que aminore tu ansiedad o tu aburrimiento y que no hará eso por ti. Necesitas cambiar ciertos hábitos, recuerda. 
Lo mismo con el ejercicio. Quizá te planteaste empezar el gimnasio, apuntarte a esto y lo otro. Pero si eres una persona sedentaria y perezosa para el deporte, es probable que al poco tiempo  comiences a ponerte excusas como el mal tiempo, el poco tiempo del que dispones o lo que se te ocurra. Entonces, por qué hacer lo que se supone que tiene que hacer todo el mundo? Comienza con el movimiento, tan simple como eso. Muévete. De la forma que sea. Puedes salir a caminar y poco a poco, al paso de los días hacerlo con un poco más de brio. Si te gusta bailar puedes ponerte música en casa y bailar por media hora, por ejemplo. Puedes asear tu casa a un ritmo rápido. Si te aburre pasear puedes bajarte audiolibros a tu mp3  o teléfono e ir escuchándolos. Si tienes hijos pequeños les encantará que bailes con ellos o saltes a la comba. Busca una actividad que te guste!

Te aseguro que si le quitas presión al tema y sensación de sacrificio, la creatividad será la reina de tu casa, además de la salud.
Recuerda que el cuerpo se estará desintoxicando y puedes presentar sensaciones y cambios que en otros desenganches no tuviste. Incluso puede que los primeros días te notes como enfermo.

Ten paciencia!

No te olvides: si te sientes pequeño cuando caes, te vuelves el doble de grande cuando te levantas. Inténtalo otra vez!


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