autoestima,

Autoestima Fortuita

Claudia Souza. Educación emocional 0 Opiniones


“Cuando las cosas me van bien estoy fuerte y segura, me valoro. Pero cuando las cosas no salen como yo quiero empieza a deteriorarse mi autovalía y comienzo a sentirme insignificante….”

Te suena este discurso? Se presenta cuando lo bueno o malo que pasa fuera de ti (lo que llamas éxito o fracaso) marca tu autovaloración. En psicología lo nombramos como Autoestima Fortuita.
Fíjate en los siguientes ejemplos:
-Hoy me han dicho varios piropos por el pelo  #Qué guapa me siento#
-Nadie me ha mirado hoy por la calle, ni siquiera los hombres mayores #Me estoy haciendo vieja, ya no resulto atractiva#
-No ha escuchado ninguna de mis sugerencias, con lo buenas que son #Estoy cansada de que me ninguneen#.

Sea que tu autoestima está supeditada a varias áreas o sólo a una (el apoyo familiar, el atractivo, los logros en el trabajo o los estudios, etc.) el “éxito” o “fracaso” que atribuyes a ellas, marcará la forma en que te valores y quieras. Como ves, cuando tu autoestima es fortuita SIEMPRE SIEMPRE depende de hechos exteriores, y fluctuará según el grado de aprobación-desaprobación que percibas.
Claro que esto es factible que te suceda porque sueles destacar en algún área. Si eres una alumna de sobresaliente entonces te dolerá terriblemente en tu autoestima cuando suspendas. Si eres una mujer que pasa desapercibida por su aspecto físico y suele verse eclipsada por amigas estéticamente más llamativas, te sentirás tremendamente guapa si recibes cumplidos estando con ellas. Me sigues?

Esto es algo que parece muy trivial, sin embargo es más común de lo que crees en el fuero interno de muchísimas mujeres.

Cómo surge este tipo de autoestima? 
Primero porque la imagen que tienes de ti misma no es consistente. Para que me entiendas, está “agarrada con palitos y cañicas”, ha sido elaborada en base a lo que te ha ido pasando exclusivamente. Le has dado poder a los demás para ir construyéndola o destruyéndola. Y ESE ES EL PUNTO DE PARTIDA PARA CAMBIARLA, reconocer que sólo eres tú la que sabe quién eres y lo que tanto vales.

Segundo, tu creencia de que tu autoestima es la que es y no se puede hacer nada al respecto. Que naciste y morirás con la autoestima que te ha tocado. Déjame decirte que la autoestima no tiene nada que ver con la genética, se compone de experiencias, aprendizaje y otras estructuras que la van conformando y moldeando como la autoimagen, el autoconcepto, la autoeficacia, etc. No es algo estático y puedes ir fortaleciéndola y desarrollándola.

Cómo desprenderse de esa concepción fortuita?
Tienes que saber que tanto los logros como los desatinos son los que fluctúan en el río de la vida, vienen y van. Pero tanto los hechos exitosos o frustrantes como tus cualidades buenas o malas no son tú.
Intenta ser menos exigente y más comprensiva con lo que pasa. Intenta disfrutar más y esperar menos. Intenta aceptarte con una sonrisa y no competir contigo misma buscando la excelencia pero alejándote de la felicidad.


En suma, para empezar, decide separar los hechos de tu esencia. Decide comenzar a ver con otros ojos tu retrato interno y haz todo lo que tengas que hacer para que la mujer que realmente eres emerja con fuerza.

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